Hay princesas en los cuentos.
No quiero ser una de esas, pero no sé bien si quise serlo.
Recuerdo esa infancia de embebida lectura de cuentos.
El primero de hermanastras y lentejas mezcladas con piedras.
Jugaba con dos galanes, yo para ellos la dama.
La que atada de cuerdas uno de ellos salvaba.
Poníamos una piedra en zapato para parecer mujeres subidas en altos tacones.
Queríamos el pecho abultado.
De modelos nos sembraron.
Rompía mis bragas blancas subiendo y bajando en toboganes improvisados en piedra desgastada por nuestro acto.
Los marrones leotardos se rompían por rodillas.
Subía a árboles y tapias.
De niña saltaba y corría.
A mis tiernos diez años cumplidos, sentada en sillita de anea, pespuntaba y hacía cruceta.
Con ganchillo una mantelería, amarillo oro y blanco damasquinado.
Tierna era y obedecía.
Mis sueños tomaban vuelo a lejanos horizontes.
Cocinitas y juegos de los de niñas.
Ensayos para ser madre.
Cuadernitos de recortes y vestidos de muñecas, a las que en un retalito bastaba pasar los brazos por agujeros recortados con tijeras, de las que hoy no dejamos a manos tiernas por temor a que se hagan daño.
Restos de esmalte para pintar trajes a dibujos de princesas, trazados sobre papel cebolla encontrado en un portal de lo que hoy sé era un lugar de delineantes, dibujantes de planos.
Posiblemente pensé, equivocada, que podía ser una de ellas.
Sin embargo, tomé de la vida la vía más concreta.
Me hice maestra.
Tiernas manos me acompañan, en un tiempo que no pasa por ellas.
Ellas pasan.
Es posible que la vida me haya quedado en letargo. Como el de aquella durmiente que quedó en un jardín enmarañado.
No hubo príncipe que salvara mi ansiedad y rompiera soledad.
Hubo personas que supieron regalarme ese pulso que de mi hace desear volver a empezar a cada instante y renovarme.
Aquellos que sacaron lo mejor de mí misma fueron los príncipes y princesas de este cuento que acaba en un continuará mañana.
Ahora es mañana. Emulando el tema del poeta.
"Ara és demà
No escalfa el sol d’ahir"

Ara és demà.
No escalfa el foc d'ahir
ni el foc d'avui i haurem de fer foc nou.
Del gran silenci ençà, tot el que es mou
es mou amb voluntat d'esdevenir.
I esdevindrà. Les pedres i el camí
seran el pa i la mar, i el fosc renou
d'ara mateix, el càntic que commou,
l'àmfora nova plena de bon vi.
Ara és demà. Que ploguin noves veus
pel vespre tèrbol, que revinguin deus
desficioses d'amarar l'eixut.
Tot serà poc, i l'heura i la paret
proclamaran conjuntament el dret
de vulnerar la nova plenitud.
Miquel Martí i Pol. De Crònica de demà. Llibres del Mall, 1977
http://cantipoetas.blogspot.com/2009/08/ara-es-dema.html
¡Necesitas ser un miembro de Chugar para añadir comentarios!
Participa en esta red social