Un buen día amaneció en el jardín con los ojos dispuestos a captar todo aquello que se abriera paso a su mirada.
Gusanita sintió la comezón del hambre en el estómago y empezó a hincarle el diente a lo que tenía delante.
Al primer bocado supo que sería de su agrado.
Devoró con avidez el verde lecho que la podía sostener.
Por descuido perdió pie.
Bien se le valió que su previsora madre había hecho la pueste en un manzano de espeso follaje.
Siguió sin percatarse, bocado tras bocado, pero hete aquí que topo con un gusano.
Espantada se puso en pie sobre sus seis patas.
El otro perplejo, reculó y casi cayó.
No fue así, porque nuestro amigo consiguió plegarse en el borde mismo de la herira que poco antes había proferido a la hoja de la que apenas quedaba pulpa.

Imagen tomada de: http://www.gonzalomontero.com/Gonzalo_fotografia/Animales/Gonzalo_f...
El gusano miró perplejo a Gusanita. "Cielos, pensó, qué bonita es!" y avanzó despacio hacia ella. Gusanita acababa de nacer, y no tenía ni idea de lo que era "eso" que estaba en el xtremo de la rama.
El gusano habló:
Hola, me llamo Gusa, y tu? - preguntó él
Yo me llamo Gusanita. - contestó ella
No te habia visto nunca, eres nueva, verdad? - dijo él mientras se acercaba
Nueva? . preguntó Gusanita extrañada
Si -dijo él- que nunca has estado aquí
Ahora Gusa estaba más cerca de Gusanita, y ella lo miraba fascinada. Gusanita todavía no se habia visto a si misma, así que no sabía que eran iguales. Debajo de la rama había un charco de las lluvias del día anterior, y Gusanita vió algo desde muy lejos, el árbol era grande, alto y fuerte, pero ayudó a Gusanita y a su nuevo amigo a ver el agua más de cerca.
Entonces Gusanita, muy emocionada miró hacia el charco, y cuál fue su sorpresa cuando ...
En el tranquilo y agradable charco dormitaba una rana, Gusanita no pudo aguantar la curiosidad y con movimiento lento pero seguro se fue acercando a esa figura verde indeterminada para ella.
La vida en el exterior estaba lleno de sorpresas ahora lo importante era descubrirlas poco a poco, por fin pudo verse cerca de su objetivo, pero no le dio tiempo a llegar….De un salto pudo ver que la rana de un solo salto se puso a su altura….
-Croac, hola, saludo doña rana a nuestra amiga Gusanita.
-¿Que es lo que estas mirando, pareces extrañada?, ¿Nunca has visto una rana?….
Con cara de susto nuestra amiga Gusanita no podía articular palabra era tal el aturdimiento que tenía, que no se dio cuenta de que entre las ramas, apareció de nuevo su amigo Gusa que se había quedado rezagado comiendo una tierna y buenísima hoja y viendo lo que estaba pasando intento explicar a su amiga Gusanita lo que estaba pasando y que la señora rana era muy respetable y que no tenía que temer.
Gusanita le pidió disculpas por la intromisión y quedaron otro día para merendar, pues la rana tenía que salir a casa de su hijo que vivía al otro lado de la charca y le gustaría llevar algunas cosas para comer… (Pilar)
Gus comía sin parar y Gusanita olvidaba que debía hacerlo.
Un buen día, vio como Gus se quedaba muy quieto y unos hilillos envolvían su cuerpo.
Estupefacta, Gusanita quedó paralizada.
Al cabo de unas horas, una maraña de hilos de seda envolvía a nuestros amigos.
Lo que la Naturaleza pone en marcha no puede pararse.
Cuando la espera de la metamorfosis se pone en marcha, nuestros personajes entran al mundo de los sueños.
Gusanita abrió los ojos y tuvo ante sí un mundo de colores. Los animales no tienen la percepción de las cosas como nosotros las conocemos.
Al principio no daba crédito a ese desorden, pero poco a poco se acostumbró a diferenciar las formas.
Primero, debido a la sorpresa, quedó atrapada por el encantamiento de ese sueño multicolor, pero después pensó en Gus y empezó a buscarlo con la mirada.
Allí estaba él, dormitando sobre una hermosa hoja de la que había dado buena cuenta dejando apenas espacio para que le sostuviera.
(Anna)

A ver si alguien más se entretiene y continúa el cuentecito de Gusanita valiente
verdaderabetty
Si os motiva podéis seguir