Me he retirado de redes que no me significaban ni aportaban.
He revisado mi lista de amistades, dejando sólo aquellas que tienen coincidencia conmigo en alguna red.
Es una lista de contactos que sirve para comunicarse, pero que llega a convertirse en lastre cuando sirve de todo menos para eso.
Establecer vínculos de compañerismo. Ese era el aspecto que veía en ella.
Hay un desmadre en estas redes que no quiero que me arrastre. No en vano llevo en ellas más de un año.
He ido recolocando piezas en mis espacios blogueros. Ahora le ha tocado a los de estas redes.
No es posible andar de un lado a otro.
Lo haces y descuidas aquello que concitaste.
Eso es lo que veo de todo este movimiento.
Pasearme me ha dado pistas.
De nada valen las listas, si no hay participación.
Este condicional lo pongo en chugar porque es aquí donde mi razón bloguera se pone en acción.
Mis redes cobran sentidos distintos. Unas son para que la puerta esté abierta a lo que venga. Ésta no.
He enviado un mensaje a todos los que en este bosque habitan.
Espero respuestas.
Últimamente nadie responde. Me da que estoy como spam en más de un buzón virtual.
Si así es, bastará recoger los silencios y dar de baja a quienes eluden mi palabra.
Posiblemente me hice pesada.
Razón de más para descolgar.
